Hace unas semanas atrás, en uno de los foros videochat de El Universal sobre la campaña electoral, el Lic. Víctor Salmerón, entrevistó al destacado y brillante economista Miguel Ángel Santos, profesor del IESA, y colaborador del equipo económico del candidato Henrique Capriles. En la entrevista, Miguel Ángel, opinaba sobre las posibles estrategias y medidas económicas en un gobierno de Capriles, teniendo la posibilidad de introducir un cambio en las expectativas que, junto con la plena reinstauración de la propiedad privada, provocará una reacción de la inversión privada. “En una semana podemos ver resultados” Ante ésta afirmación, un forista argumentó: “Ni que Capriles tuviera una varita mágica para que en una semana se comiencen a resolver los problemas”.

Aunque Capriles posiblemente no tiene la varita mágica para resolver todos los problemas de la noche a la mañana; y en particular la complicada situación económica que sufre la economía venezolana, sumida en un profundo proceso de deterioro y distorsión con alta inflación, y poner orden en los desequilibrios económicos existentes, al mismo tiempo que crea las condiciones mínimas necesarias para dar impulso y generar empleo, si tiene la posibilidad de afectar el cambio de las expectativas de una manera positiva en el muy corto plazo.

La importancia de las expectativas en la economía.

En general, las expectativas constituyen un elemento primordial a considerar en las decisiones sobre política económica, puesto que sin lugar a dudas influyen en el comportamiento económico de los individuos. Las expectativas reflejan cierto estado del conocimiento o grado de convicción sobre las consecuencias que implicaría la decisión de tomar una acción en particular, a la vez que, a través de ellas, se intenta prever el curso futuro de los acontecimientos en el ámbito económico.

La Hipótesis de las Expectativas Racionales (HER)

La HER considera a las expectativas como predicciones sobre sucesos futuros hechos en base a información disponible. De allí su calificativo de “racionales”. Entre los miembros más destacados de esta escuela de pensamiento están: Robert Lucas (Premio Nobel de Economía) y Thomas Sargent, uno de los más importantes economistas norteamericanos.

Esta hipótesis realza la importancia de las expectativas en el comportamiento de los agentes económicos, puesto que muchas de sus decisiones se refieren al futuro. La Hipótesis de Expectativas Racionales supone que los agentes económicos consideran toda la información relevante sobre el pasado, presente y futuro, que se encuentre disponible en el momento de tomar las decisiones. Además supone que los sujetos conocen el sistema económico, su estructura y funcionamiento, de manera que actúan con racionalidad, formando sus expectativas de acuerdo a la predicción que resultaría de aplicar un modelo económico apropiado a la situación prevaleciente. En consecuencia, el nuevo gobierno puede de inicio a través de anuncios de medidas de política económica, cambiaria y fiscal, y el establecimiento de reglas institucionales, enviar claras señales de cambio de las expectativas y manejo institucional, que favorezcan tanto el entorno nacional como la percepción internacional de los mercados y los inversores sobre el cambio favorable y de oportunidades de inversión en Venezuela.

¿Cuáles podrían ser esas medidas o anuncios?

Cese de invasiones y confiscaciones a la propiedad privada, dando el Ejecutivo garantías por decreto presidencial.

“Prioridad alimentaria Venezuela” impulsada completamente por los factores productivos y empresariales venezolanos.

Nombramiento de un Gabinete de los más destacados profesionales en sus áreas.

Convocatoria al diálogo nacional con los empresarios para crear las condiciones para el aumento de la inversión y la producción.

Levantamiento progresivo y administrado de los controles de precios, en cooperación directa con la industria para sincerar los precios de bienes, especialmente alimentarios en la medida que se incrementa la producción y la generación de inversión.

Autonomía plena del BCV y el manejo único de las reservas internacionales y de la política monetaria y cambiaria.

Levantamiento progresivo del control de cambio, manteniendo un sistema de subastas diarias por el BCV en un inicio, para luego crear las condiciones de un mercado de divisas en la Bolsa parecido al que opera en Colombia. El ancla económica estará basada en el cumplimiento de Inflation-Targeting (objetivo de Inflación) y un eficiente manejo fiscal.

Establecer el esquema de Conversión de Deuda en Capital (Debt Equity Swap) mediante esta ley (ya promulgada), se aprovecha los niveles de precios que registra la deuda de Venezuela y Pdvsa en los mercados internacionales, de esta manera los inversionistas pueden aplicar los títulos comprados a inversión directa en las áreas
productivas de la economía. El BCV sería el encargado de recibir y convertir a bolívares al valor nominal dichos títulos. Esto incentivaría la inversión en el país, al mismo tiempo que reduce el nivel de deuda externa en circulación.

Impulso decidido a la construcción de viviendas e infraestructura con la búsqueda sin complejo del sector privado. Crear los incentivos: banco de tierras, reducción de los tiempos de permisología, financiamiento a través de la titularización de hipotecas y posible establecimiento del “bono vivienda promotor” que he planteado en varias oportunidades. Creación de fondos de inversión inmobiliarios.

Concuerdo con Miguel Ángel, que un nuevo gobierno tiene las herramientas para cambiar las expectativas y generar confianza rápidamente y con ella mucha inversión para generar empleos de calidad y de mejora de todos los venezolanos sin distinción, con un país lleno de oportunidades para todos. Esa es la varita mágica de Capriles.

Asesor Financiero

Candidato AMDP Harvard University

finanzasaldia@gmail.com

@asesorfinaciero

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