Chávez es el camino Hoy termina oficialmente la campaña, aunque podemos decir que en realidad terminó hace meses, por cuanto todo está decidido. Los resultados de las encuestas no mienten, y la realidad es que Chávez gana en todas, salvo una sola en la que pierde por 2 puntos, retando la lógica matemática de un resultado uniforme en todos los demás sondeos. Y es que todas las encuestadoras de Venezuela no pueden equivocarse, porque las tendencias no cambian de un día para otro. Más allá de los malabares dialécticos que intente Luis Vicente León, para sostener que pese a que Chávez puntea por más de 10 puntos de ventaja, según él, todavía pudiera perder, yo lo reto públicamente ante toda Venezuela a que me cite un solo caso, en algún país del mundo, en el que un candidato liderara los sondeos por más de 10 puntos a tan solo 10 días de las elecciones, y luego terminara perdiendo: no existe tal fenómeno. Luis Vicente León, por su militancia antichavista no quiere desmolarizar a sus copartidarios, pero él sabe muy bien, porque él mismo me lo dijo durante un evento en el Hotel Tamanaco, que su último sondeo es irreversible, casi una fotografía del 7 de octubre.

Se acabó la campaña y Radonski dijo que crearía millones de empleos, “empleos de calidad”. No obstante nunca explicó que entiende exactamente bajo el término “empleo de calidad”, porque si se trata de las mismas condiciones que durante años le ha aplicado a los trabajadores de su empresa de cine, no creo que a nadie le interese, será tal vez por eso que nunca explicó su concepto. Pero sobre este punto faltó otro pequeño detalle, y es que Capriles Radonski nunca dijo con qué empresas exactamente pensaba asociarse para lograr su supuesta propuesta, hecho de vital importancia porque no me va a caer a cova, de que va realizar un proyecto de corte nacionalista, parecido a su tan reputado “modelo brasilero” si se pensaba someter a los dictámenes de las grandes corporaciones transnacionales. La realidad, seamos sinceros, es que no veo a Capriles entrando en conflicto por defender los intereses de nuestra patria contra una empresa transnacional como Coca Cola o Exxon Mobil, ya seamos sinceros y dejemos la mentira.

Otra de las fastuosas promesas laborales de Capriles en materia laboral, fue la incorporación al trabajo de personas con discapacidad. Lamentamos que el candidato no supiera que esa ley ya existe, y que fue este Gobierno el que después de mucho tiempo aprobó una legislación al respecto. Pero más allá de eso, me quedó siempre la duda de que si Henrique Capriles Radonski quería dar tanto empleo a personas con discapacidad… ¿Por quée no lo ha hecho en su empresa? Porque yo tengo años asistiendo a las salas de cine propiedad de los Radonski –no hay manera de no ir porque existen sólo dos monopolios de cine en Venezuela– y jamás he visto trabajando ahí a nadie que tenga ninguna discapacidad.

Vimos a un candidato de la derecha que hizo gala de un nivel de ambigüedad que nos hizo recordar los mejores tiempos de Carlos Andrés Pérez con su célebre frase “eso no es ni cierto ni falso sino todo lo contrario”. Radonski nunca fijó posturas claras, no lo hizo porque no puede revelar el verdadero Plan de Gobierno de los sectores que impulsan su campaña. Ante preguntas que precisaban su opinión firme en temas de importancia estratégica, se dedicó a evadir y a guabinear para nunca revelar lo que realmente piensa.

Dijo ser nacionalista, dijo que estaba contra “cualquier imperialismo” pero jamás se le escuchó realizar crítica de ninguna especie ante las incontables políticas guerreristas de Estados Unidos ni las demás potencias imperialistas de siempre, responsables de la destrucción de países enteros año tras año.

Dijo que de ganar se preocuparía muchísimo por los militares, que les daría grandes beneficios, pero nunca aclaró su postura sobre el derecho de los militares al voto, novedoso precepto consagrado en la constitución chavista del 99, perennemente criticado por los dirigentes de la oposición en Venezuela.

Yo puedo entender que una persona que viva o provenga de los sectores populares tenga críticas hacia el proceso revolucionario. Puedo entender que esté sumamente molesto con un gobernador, alcalde, ministro e incluso, con el propio Presidente. Pero lo que no se puede entender, porque no tiene sentido, es que alguien, que viva o provenga de un sector popular piense votar por un candidato, empresario, rico de cuna, al que jamás en su vida le importaron los pobres.

Porque la elección del 7 de octubre va mucho mas allá de ser simplemente una elección de un candidato contra otro, esta es la máxima expresión de una lucha de clases, de los pobres que han insurgido tomando el poder contra la soberbia de los ricos que, acostumbrados a hacer en este país lo que les daba la gana, observan con recelo cómo ahora la gente se organiza en las comunidades y toma el poder.

Porque ahora el poder lo comienza a tener el pueblo. Porque ahora, por primera vez, la educación se democratizó y hemos llegado a cifras récord de estudiantes a todos los niveles educativos y nos hemos convertido en un país libre de analfabetismo.

Porque ahora tenemos un gobierno que responde por las familias venezolanas, y la misión vivienda es una prueba de ello: este Gobierno en 14 años construyó muchas más viviendas que en los 40 años de la Cuarta República.

Porque gracias a este Gobierno por primera vez hay democracia. Porque el Presidente de mi país, cuna de libertadores, ya no va a arrodillársele al presidente de Estados Unidos como hacen la mayoría de los presidentes del mundo y como durante décadas lo hicieron los que estaban antes de Chávez. Porque ahora mi país no es uno más de relleno que va a levantar la mano cada vez que los gringos nos lo ordenen en la ONU o la OEA.

Porque ahora mi país produce automóviles, celulares, aviones no tripulados, tractores y hasta comienza a ensamblar satélites, todo lo anterior hecho por empresas venezolanas, a diferencia de antes, que se instalaban ensambladoras de empresas extranjeras que nunca nos daban transferencia tecnológica ni asumían ningún compromiso con nuestra nación.

Porque ya no existe la recluta que me rompía la cédula en la cara ni el policía que repartía peinillazos y me decía groserías en la calle.

Porque las comunicaciones reposan en manos del Estado, generando inclusión social no solo en materia telefónica sino también con el acceso barato a internet –para millones de venezolanos.

Porque la mujer dejó de ser considerada por algunos un adorno y paso a ser reivindicada con una ley y ocupar cargos como nunca antes se vio en gobierno de presidente alguno en el pasado.

Porque Bolívar dejó de ser un cuadro en la pared como lo era para los politiqueros de la cuarta, que solo le citaban una fracesita descontextualizada una vez al año como lo hace hoy su heredero candidato de la burguesía.

Porque el destino de la humanidad se decide en nuestra tierra, ya que de caer el proceso revolucionario caerían todos los procesos insurgentes y de integración, y se implantaría definitivamente la tecnocracia liberal capitalista destruyendo todo nuestro medio ambiente, generando guerras por petróleo y profundizando la miseria de millones mientras unos pocos viven como reyes en muy pocos países del mundo.

Por nuestras juventudes, por nuestros hijos, por nuestro presente y nuestro futuro, este 7 de octubre yo voy a votar por Chávez, porque Chávez es el camino.

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