Encuestas parcializadas: ¿mito o realidad? “Más que una guerra de encuestas lo que hay es un desorden”. Esta frase del especialista en sistemas y procesos electorales de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Edgar Gutiérrez, resume la disparidad en las proyecciones de lo que pueden ser los resultados (a favor del candidato Hugo Chávez, con ventaja de Henrique Capriles o empate técnico entre los aspirantes) para las elecciones presidenciales del 7 de octubre.

Las acusaciones de sesgo político navegan en el mar de números tan disímiles. Expertos admiten que hay encuestadoras parcializadas, sin embargo, advierten que muchas de las empresas encuestadoras son confiables (a pesar de ser acusadas de sesgo a favor de la oposición o el gobierno). Estas últimas llevan una trayectoria seria, emplean métodos rigurosos y se atienen estrictamente a los resultados que arrojó la muestra estudiada, con lo cual sobreviven a los señalamientos en su contra, más si sus proyecciones se acercan a los resultados reales de un proceso comicial.

“Uno de los aspectos que hace a una encuestadora más confiable es que publica el cuestionario que le hace a los consultados y el orden de las preguntas. Eso le da credibilidad, porque si hay una pregunta sesgada puede influir en la respuesta de por quien votar. Lo contrario, es decir, no ser claros en este aspecto, no sería cónsono con las reglas estadísticas”, dice el consultor de políticas públicas, Alfredo Guerra.

Método vs sesgo

Los consultores y economistas Alfredo Guerra y Daniel Poveda, realizaron recientemente un estudio con un grupo de siete encuestadoras. Se encontró que tres firmas (Consultores 21, Varianzas y Datanálisis) obtuvieron un puntuación elevada (calificación positiva) por ser consideradas confiables por la calidad de sus proyecciones pasadas, de su estudio y la información que suministran de su producto.

Las restantes cuatro empresas (GIS XXI a cargo del ex ministro de Comunicación e Información, Jesse Chacón) Hinterlaces, Ivad y Keller) tuvieron baja calificación, basada en proyecciones pasadas poco acertadas y arrojar dudas sobre aspectos como la calidad de la muestra.

Guerra y la experta en campañas electorales, Carmen Beatriz Fernández, coinciden en que los sondeos de opinión pública de mejor calidad son los realizados en hogares con una muestra que incluye consultas en viviendas tanto de zonas urbanas como rurales, lo cual no es fácil de identificar con encuestas telefónicas, usadas por Hinterlaces, que en su mayoría son desestimadas por poco confiables.

“Los estudios de opinión pública que se hacen sólo en zonas urbanas o pequeños y medianos poblados no son tan fiables”, apuntó Guerra.

Fernández, también académica de la Universidad Simón Bolívar (USB), advirtió que toda encuesta tiene cierto sesgo. Acotó que una empresa “seria” -independientemente de si está ligada o no a un sector político- puede “vender” sus servicios a quienes los contraten porque sólo están dirigidos a interpretar a la opinión pública. Otros más bien podrían “venderse” a la manipulación, este caso, afirmó, estaría ocurriendo con encuestadoras defendidas por comando de gobierno, específicamente GIS XXI o Hinterlaces entre otras.

“No es una nuestra posición juzgar la tendencia política porque esa no era el objetivo de la evaluación que realizamos a varias encuestadoras pero sí tratamos que la gente reconozca las diferencias (…) Las empresas que tienen sesgo consistente a favor de una tendencia en cada sondeo a lo largo de distintos procesos electorales tienen en nuestro estudio un puntaje menor, las que tienen un puntaje más alto están basadas en métodos serios y han predicho triunfos de ambos bandos políticos”, agregó Guerra.

Un elemento novedoso, identificado por ambos especialistas, que han arrojado los estudios de opinión en el actual proceso electoral es la importante cifra de indecisos o de personas que prefieren ocultar por alguna u otra razón, temor en algunos casos, cuál es su preferencia a la hora de votar. Ese porcentaje podría definir al ganador en la carrera a la Presidencia.

Indecisos temerosos

Guerra indicó que diferencias tan amplias entre las encuestas no se habían visto en jornadas eleccionarias en otros países ni en Venezuela a tan pocos días de los comicios, puesto que por lo general a estas alturas ya existe una tendencia definida.

“Es normal que existan pocas diferencias en los resultados que apuntan a un claro ganador pero la desigualdad actual es anómala porque está marcada por el alto porcentaje de indecisos (….) y no porque no sepan por quién van a votar sino porque existe temor a manifestarlo públicamente, en algunos casos puede ser de la encuestadora a ofrecer sus verdaderos resultados o de la persona por miedo a que si está en alguna misión sea excluido”, expresó Fernández.

El mayor porcentaje de indecisos en encuestas recientes (principios de septiembre) lo arroja Ivad con 17,5% (50,3% en una eventual votación a favor de Chávez y 32,2% para Capriles); seguida de Hinterlaces con 14% (50% para Chávez y 34% para Capriles); Datanálisis 11,6% (49,4% candidato de gobierno y 39% el de oposición).

La menor cantidad de quienes todavía dicen no saber por qué opción sufragar la registró Consultores 21 con 5,4% en un escenario (empate técnico) de 46,5% para Chávez y 45,7% para Capriles (del 7 al 18 de septiembre), en los casos de pregunta abierta (por quién votará). La empresa también usó un método de simulación de voto secreto, el cual consistió en entregar a los consultados una boleta parecida a las que emitirá el poder electoral el 7 de octubre para que plasmara su elección en forma anónima. Bajo dicha modalidad el panorama cambió a favor del candidato opositor: 45,7% Chávez y 48,9% su adversario.

Una de las firmas más criticadas, especialmente por sectores de oposición es Hinterlaces y que obtuvo poca puntuación en el estudio de Guerra y Poveda. Oscar Schemel, quien la dirige, se defiende al afirmar que en las primarias de los adversarios del gobierno en el mes de febrero para escoger al candidato presidencial, dicha empresa pronosticó 66% de apoyo a Capriles y 25% para Pablo Pérez. Los resultados de la elección fueron 63,91% para el entonces gobernador de Miranda y 31% para el zuliano. Un resultado parecido vaticinó GIS XXI del ex ministro Jesse Chacón.

Schemel atribuyó los señalamientos en su contra a una estrategia de cierto sector opositor que juega a la subversión y que en caso de una brecha estrecha -alertó – entre ambos candidatos en el resultado final de la votación, podrían cantar fraude y poner en marcha un plan de desestabilización.

¿Cabeza a cabeza?

Encuestadoras como Datanálisis y Consultores 21 aseguran que la brecha entre la intención de voto a favor Hugo Chávez y de Henrique Capriles se ha acortado a medida que se aproximan las elecciones del 7 de octubre. El presidente de la primera firma, Luis Vicente León habló recientemente sólo diez puntos de diferencia entre ambos en una medición realizada del 25 de agosto al 5 de septiembre (49,4% Chávez y 39% Capriles). La segunda firma resalta no sólo un empate técnico (poca diferencia entre aspirantes) si se pregunta abiertamente, sino que asoma la posibilidad de un eventual resultado a favor de Capriles por escaso margen 45,7% vs 48,9% (del 7 al 18 de septiembre) con una simulación de voto secreto entre encuestados.

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