La ausencia de Chávez dificulta asegurar los votos rojos del 7O La ausencia del líder de la Revolución en la campaña electoral dejará de sumar votos a los candidatos oficialistas a gobernadores, pero sobre todo afectará a Alexis Ramírez en Mérida, por los números del 7-O y el conflicto interno rojo; a Elías Jaua en Miranda, pues se enfrenta al líder de la oposición, Henrique Capriles Radosnki; y a los “aspirantes paracaidistas”, que tienen que hacer el trabajo extra de darse a conocer y de enamorar a los electores en un territorio que no es suyo.

Los directivos del PSUV postulados en estados donde no han hecho carrera política como Tareck El Aissami, en Aragua y Aristóbulo Istúriz en Anzoátegui, echarán en falta un respaldo, en persona, del Presidente reelecto, el ’empujoncito’ que puede marcar la diferencia en una contienda regional donde por primera vez en 14 años el líder de la Revolución no tiene una participación activa en una campaña electoral.

Lo anterior se desprende de consideraciones de la especialista en marketing político y profesora de la Universidad Simón Bolívar, Carmen Beatriz Fernández quien, además, opina que la ausencia de Chávez recrudece a lo interno del PSUV viejos temores de que se posicione Diosdado Cabello, segundo al mando en el partido, como líder “y se aviven las diferencias que surgieron a partir del ‘dedazo’ con el que se impusieron los candidatos”.

“Para aspirantes como Istúriz y El Aissami pesa más la ausencia de Chávez, pues es su principal aval para tratar de ganar las elecciones” en regiones distintas a donde han tenido presencia política, señala Fernández.

Consideraciones como estas, en opinión del analista político e integrante del PSUV, Nicmer Evans, no tienen fundamento, pues no cree que la ausencia de Chávez incida en los resultados electorales del 16 de diciembre.

“Más allá de que el presidente Chávez ha tenido un rol protagónico en los procesos electorales, suponer que la ausencia, como consecuencia de chequeo médico, impactará en los resultados de diciembre es un artilugio argumentativo de la oposición para justificar lo injustificable. Está claro que la mayoría de los candidatos que están dentro de la propuesta del oficialismo ganarán las elecciones”, señala Evans al restar importancia a que los postulantes se hagan llamar “los candidatos de Chávez”.

Para Evans la responsabilidad de hacerse con el triunfo “es personalísima de cada candidato y organizacional en cuanto al partido, “y la responsabilidad de Chávez es de liderazgo. Ya Chávez fue electo el 7 de octubre”.

Aunque Chávez no esté, está. La maquinaria roja, que recién probó su eficacia el 7 de octubre con la reelección del mandatario nacional y ahora se “reaceita” en una inusual gira que la cúpula del PSUV, comandada por Cabello, emprendió por todas las regiones del país desde hace un mes, está a cargo de conquistar el voto en una campaña donde los candidatos no parecen ser los protagonistas. En esta campaña los aspirantes del Presidente son presentados como funcionarios de gobierno, del Gobierno central, que entregan viviendas, asfaltan avenidas y reparten electrodomésticos. Todo en una campaña centralizada y nacional donde siempre está en el tapete el nombre del “comandante presidente”.

“Por un lado el oficialismo está tratando de hacer una campaña nacional, con el tema comunal, donde todas las campañas regionales están orquestadas en un único mensaje, y eso incluye toda la simbología del chavismo, del 7 de octubre, un mensaje único de chantaje, de que los candidatos de Chávez son los que garantizan que bajen recursos, es un mensaje claramente nacional. El chavismo nacionaliza una campaña regional”, explica Fernández.

Por el contrario, agrega, la campaña opositora busca regionalizar y diferenciarse de la diatriba nacional. Mientras más local sea la campaña más posibilidad tiene de ganar la oposición que se enfoca en una campaña de descentralización. No obstante, la intención opositora se desvanece porque, dice, la enfermedad del Presidente vuelve a hacer que los temas de la agenda nacional giren en torno a Chávez.

Fernández agrega: “Todo el discurso alrededor del cáncer quita centimetraje a las agendas regionales. Y el cáncer hace que la agenda pública se vuelque hacia un tema nacional que tiene a Chávez como epicentro”.

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