La Habana sigue de cerca las elecciones presidenciales de Venezuela y EE.UU. Cuba se encuentra inmersa en el proceso electoral para elegir a los delegados de las Asambleas Municipales del Poder Popular, tras el cual tendrán lugar comicios legislativos. De ellos saldrá la conformación de la Asamblea Nacional que dirigirá la isla a partir de febrero. Sin embargo, son otras elecciones, las de Venezuela y Estados Unidos, las que acaparan en estos momentos la atención de los cubanos. Y es que tanto la disputa entre Hugo Chávez y Henrique Capriles el 7 de octubre como la que tendrá lugar entre Barack Obama y Mitt Romney el 4 de noviembre es máxima prioridad para Cuba.

Y si las futuras políticas de la administración estadounidense son relevantes para la isla socialista, las del próximo Gobierno venezolano son cruciales. Ambos países firmaron en el año 2000 el Convenio Integral de Cooperación entre Cuba y Venezuela, lo que ha supuesto un fundamental estímulo económico para la isla caribeña, aislada del mundo tras la caída de la Unión Soviética en los 90. Desde la llegada al poder de Hugo Chávez, abanderado del llamado Socialismo del Siglo XXI, Cuba recibe una importante inyección económica de Venezuela a través de tres canales: la venta de petróleo a pagos diferidos y subsidiarios, acuerdos de inversión mediante los cuales el Gobierno de Chávez financia proyectos de desarrollo en la isla y por la adquisición de servicios de salud.

Actualmente, las importaciones de crudo ascienden a 120.000 barriles diarios. Gracias a su acuerdo con el Gobierno de Chávez, Cuba paga la mayor parte del petróleo importado en 25 años a un interés mínimo del 1%; además cuenta con dos años de gracia. A cambio, La Habana ofrece a Venezuela servicios médicos, maestros y entrenadores deportivos.

Pero, además, estos servicios representan la mayor parte del ingreso de divisas de Cuba, una media de 5.000 millones de dólares anuales -en 2008, por ejemplo, la cantidad ascendió a 6.460 millones de dólares, según fuentes oficiales cubanas-. Los médicos cubanos trabajan en las llamadas misiones como la de Barrio Adentro y ayudan al Gobierno chavista a mantener los programas sociales pilares de su administración.

En este sentido, el interés de Cuba por que Chávez se mantenga en el poder es mayúsculo. Y es que son muchos los que dudan de que un futuro Gobierno antichavista mantenga en Venezuela a los cerca de 35.000 médicos cubanos, sobre todo cuando crece el malestar en algunos sectores de la sociedad que reclaman que el trabajo sea asumido por médicos venezolanos -el número de médicos venezolanos formados ha ido aumentando también con los años-. Al respecto, el opositor Henrique Capriles ha manifestado su malestar por que “un médico cubano le cuesta al país 40.000 bolívares mensuales -7.200 euros- por el intercambio que se hace con crudo”.

ESTADOS UNIDOS Además del venezolano, el otro proceso electoral que los cubanos siguen con mucha atención es el de Estados Unidos. Aunque los dos principales partidos estadounidenses defienden el mantenimiento del embargo a Cuba, que este año ha cumplido 50 años, republicanos y demócratas difieren en algunos aspectos. Es el caso de los viajes y envío de remesas, política endurecida por el Gobierno de George W. Bush y flexibilizada después durante el mandato de Barack Obama. El actual presidente abolió, en abril de 2009, los límites tanto a los viajes familiares a Cuba como al envío de remesas. Hasta entonces, los cubanoestadounidenses con familiares en la isla solo podían viajar allí una vez al año y enviar 1.200 dólares por persona a sus parientes.

Entonces, Obama también permitió que las empresas de telecomunicaciones de Estados Unidos hicieran negocios en Cuba y autorizó a los cubanoestadounidenses a contratar servicios de radio y televisión satelital para personas en la isla. Dos años después, autorizó los viajes culturales, educativos y religiosos para los estadounidenses, de forma que universidades y grupos religiosos pueden organizar viajes a la isla, patrocinar seminarios, conferencias y talleres. Además, permitió el envío de 500 dólares trimestrales a ciudadanos cubanos y no solamente a familiares. Estas medidas han sido muy criticadas por la comunidad cubanoestadounidense de Miami, la más férrea oposición a los Castro.

También los republicanos se han opuesto a ellas, por lo que es de esperar que una eventual victoria de la oposición endurezca de nuevo la política hacia Cuba. Los demócratas, en cambio, defienden que estas medidas son beneficiosas para el pueblo cubano y no para el Gobierno de Raúl Castro.

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