Sin duda alguna es admirable como el General Francisco Rangel, se ha echado al hombro su propia campaña electoral. Jamás en la historia política del Estado Bolívar, se había visto a un gobernador y candidato a la vez, relacionarse tanto con las comunidades de los barrios más necesitados. Donde en cada sector que asiste no sólo es recibido por multitudes, también el General se involucra con ellos como un vecino más y les atiende con eficiencia las necesidades prioritarias y hasta comparte de tu a tu comiendo con todos. Eso, le ha hecho ganar una gran popularidad dentro de dichas barriadas en toda la geografía Bolivarense “porque además, lo sienten como un hombre trabajador, humilde y de pueblo”.

Esta grata relación entre Francisco Rangel y habitantes de las barriadas, es el motivo que hoy día todas las encuestas dan ganador a Rangel Gómez, el próximo 16 de diciembre.

Por supuesto que esto sorprendió a los antagonistas que andan dementes en sus acciones blasfemando de las encuestadoras.

Esto me recuerda lo que una vez reseñó alguien que escribe en prensa: Nunca había visto en su vida una reacción más estúpida y, por decir algo más, infantil sobre las encuestadoras, que las de los dirigentes de la oposición, comenzando por su candidato “el indio desguayucao” Andrés Velásquez, el comando de la MU$ y los analistas y columnistas de los medios de comunicación que lo apoyan.
En realidad es difícil desentrañar lo que les sucede. Pero el hecho de que todos ellos consideren, al unísono, que hay una especie de compló de las distintas empresas que trabajan el ramo para dar resultados sobre la candidatura de Rangel doblando o triplicando al candidato Velásquez, es algo insólito. Algo de aprendices, de personas novatas en el oficio político y en la lectura de estos instrumentos de mediación de las tendencias de la opinión pública, o bien que esos resultados les han dado en los hígados y por eso la destemplada reacción.

Porque los resultados de las encuestas nunca se convirtieron en Venezuela en punto central de un debate electoral. Sus resultados fueron cuestionados en cada ocasión sinincurrir en la disonancia. Con serenidad. Señalando que algunas veces fueron manipuladas a favor de algunas candidaturas, pero sin llegar a la descalificación total. Indicando la tendencia de las empresas, los intereses que estaban por detrás de ellas para orientar acerca del porqué del resultado. Hubo, si, guerra de encuestas, pero no como ahora: Guerra en contra de las encuestas, contra las firmas que la realizan profesionalmente.

Ahora la situación cambió. Como las encuestas desfavorecen al candidato Velásquez se arma en su contra, en su totalidad, una feroz campaña, consistente en tildarlas a todas de vendidas al gobierno, de ser empresas de maletín. Es decir, que representan los resultados que previamente les solicitan. En fin, los velazqueros satanizan a las encuestas y a las empresas que las trabajan, no importa que éstas lleven años en esa actividad, si son o no solventes, si en el pasado reconocían y aceptaban sus números.

Lo preocupante de la reacción de Velásquez y su gente más cercana, es que así como se niegan a aceptar el resultado actual de las encuestas, o a darles un tratamiento civilizado, democrático, por el simple hecho de que no los favorecen, los rechazan con ira, con profundo odio. En el fondo esa actitud es similar a la que el candidato “desguayucao” asume sobre el resultado electoral del 16 D. se resiste a declarar que lo acepta y lo hace sin sustento alguno, o acudiendo a argumentos inconsistentes como el ventajismo o la poca confiabilidad en el CNE.

Pero el razonamiento velasquero contra las encuestadoras se desploma cuando, al mismo tiempo que despotrican contra las que tienen una respetable trayectoria profesional- y a las que muchas veces ellos encargaron trabajos – contratando a empresas sospechosas “por las circunstancia de aparecer de golpe”. ¿Doble moral? ¿O auto suicidio, como lo sentenciara aquel personaje? Esto último, auto suicidio, porque el unánime resultado a favor de Francisco Rangel en las encuestas, en la calle podría“ si no es atendido a tiempo”, generar un tsunami emocional en la oposición cuando se conozca el 16 de diciembre por la noche el resultado.

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